21 de octubre de 2010

Brindemos por los malos momentos


Cuando tropezamos y caemos, lo más correcto es levantarse, dejar atrás el impasse y seguir caminando como si nada hubiese pasado para que las heridas cicatricen mas rápido. De eso se trata la vida: esto no es más que un gran recorrido de obstáculos que cambia de velocidad cuando le da la gana. A veces rápida como la luz, o lenta como una procesión fúnebre. 

En la historia siempre recordamos como se daba solución en buenos términos (de esos de "y vivieron felices para siempre") a muchos momentos épicos que quedarán grabados en nuestras mentes. Es ahí donde se mide quiénes somos y la destreza y creatividad que que el ser humano aplica para poner fin a un mal momento. 

Nadie esta preparado para esas situaciones porque, afortunadamente, llegan de improvisto o por el estallido de situaciones presentadas. Como una reacción. Y digo afortunadamente porque considero que los malos momentos son situaciones que nos engrandecen y que son indispensables para mantener un equilibrio de las satisfacciones personales en todos los campos. Sin fracaso no hay éxito. 

De una persona en particular este año he aprendido que los golpes que la vida te da son duros, pero necesarios, y que te ayudan a reorganizar el esquema que tenias planeado y , luego de ese momento, lo que viene es la calma para repensar la situación, mirar las fichas del juego y seguir en el ruedo. 

Hermanito, todo mi apoyo. Usted sabe lo que vale. Buena suerte en el nuevo proceso. 


Imagen tomada de http://ildestudio.blogspot.com/

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