13 de junio de 2012

Expresidente Uribe: soy un sicario

Sí. Soy un sicario. O por lo menos intento serlo. Me interesé mucho por esta profesión desde niño y me siento muy feliz. Esa sería mi explicación si en algún momento de la vida me encuentro con el expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez.  En su diccionario, la palabra “sicario” o “terrorista” está relacionada a todo aquel que está en su contra, que no comparte sus pensamientos ni ideas, o en otros contextos, si es un periodista.



En su Twitter escribió, para luego arrepentirse, que denunciaría al “Cartel de los Sicarios”, conformado, según él, por el periodista Daniel Coronell, principal opositor de su Gobierno, el columnista Felipe Zuleta, al investigador León Valencia y al congresista Iván Cepeda. Insulto tras insulto, Uribe se ha dedicado a asustar, aprovechando su condición de expresidente y teniendo una de las cuentas más seguidas en esta red social, y así seguir imponiendo su ley.

Estoy aburrido de su actitud en Twitter, de sus mensajes desestabilizadores, de su actitud arrogante y vil, del veneno que destila en sus entrevistas, de todo lo que me haga relacionarlo, por bien o mal, en su Gobierno de 8 años donde la guerra, el plomo y la sangre imperaron. Más aún, como periodista estoy indignado de ver cómo ha usado el nombre de numerosos colegas en este país, donde todavía buscamos libertad de expresión bajo las piedras, para contradecir y tildarlos con adjetivos nada apropiados de un exjefe de Estado.

Durante su Gobierno todo aquel que estuviera en contra era tildado como criminal. Me permito recordarle, señor expresidente, que desde el 8 de agosto de 2010 usted no ha hecho acción distinta con el presidente Juan Manuel Santos, intentando polarizar el excelente clima parlamentario que tenemos en el Congreso, pasando por los proyectos que lidera el ejecutivo en el legislativo, a los que usted se opone, y actuando de manera imprudente en momentos en que el país necesita de construcción de diálogo y apoyo por los momentos difíciles que atravesamos. ¿O le recuerdo sus declaraciones indignantes sobre el atentado contra su exministro fernando Londoño? En vez de repudiar el terrorismo y la crueldad, aprovechó los medios de comunicación para hacer creer al país que con Juan Manuel Santos la seguridad se está debilitando.




Es evidente que sus "tuiterazos" no ayudan en nada a lo que usted pretendió hacer en los 8 años donde fue escogido por millones de colombianos y colombianas para llevar las sendas del país a las vías de la Seguridad Democrática. Me cuesta creer que aquel que promulgaba la Unidad Nacional hoy sea opositor de todo lo que realiza el Gobierno que él mismo eligió y apoyó, y más aún que arremeta injustamente, callando con sus palabras rufianes y déspotas, contra quienes día a día no hacen sino informar y destapar las graves irregularidades de los 8 años más dudosos que hayamos podido presenciar en nuestro país.

¿Sicario es aquel que quiere contar una verdad? ¿Sicario es aquel que opina con justificación? ¿Sicario es, acaso, el que desmiente sus intervenciones y polemiza sus puntos de vista a la opinión pública? ¿Sicario es, entonces, todo aquel que ejerce el periodismo? Hoy son Daniel Coronell y Felipe Zuleta, ayer fue Darío Arizmendi por publicar una entrevista de más de 3 horas en Caracol Radio con el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso sobre la financiación y apoyo de Uribe a los paramilitares. Si por esa actitud de informar, investigar y revelar lo irregular a través del periodismo, carrera que estudio desde 2008 y por la que siento pasión y amor desde mi niñez, soy un criminal, entonces, estimado expresidente Uribe, yo también soy un sicario.

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